martes, 24 de marzo de 2009

Obra Ganaora der I Zertamen e Poezía n'Andalú

BRAZA ENCENDÍA

PREJUIZIO’

Ze creen qu’el andalu’ eh mu zencillo
ehta forma d’hablar que conzidera’
lengua zopenca de lo’ labradore’

Qué zordo’ inzenzible’ a la múzica,
la múzica fluvia’
que cruza ehte mi azento,
l’acequia que oradan
lo’ ziglo’ de m’idioma.

Mi lengua e’ un’azada,
no lo niego,
con qu’abro lo’ zurco’
onde planto mi zangre,
ero también e’ pincel de lo’ má’ fino’
paleta de colo’ intemminable,
e’ cárcel,
e’ cielo,
e’ fuente onde mana la poezía.

Mi lengua l’adornaron
de cairele’ lo’ moro’,
la vittieron de zea,
fina como la lu’,
la llenaron d’agua
que dihcurre en lo’ cauce’
zonoro’ de la’ zílaba’
quenuncazeparamo’.

Yo bebo diariamente
d’eze cauce inbiolado
que biene de mu lejo’
arrahtrando hahmine’,
alguna’ oja’ zeca’
y flore’ delalmendro.

Mi lengua tambié tié
un argo de hitana
‘ando l’atiza’ corre
como caballo libre
al amo’ de la lumbre
z’a forhao zu temple
no stá esha de crihtal ni porcelana
zino de cuero duro y maleable,
zon ehtraño’ lo’ biaje’
onde m lleva’vece’
tan pronto m’hace rey de lo’ delirio’
como cae zu’ehtela
en la melancolía.

Diría qu’al habla’ oigo zonar zu guitarra
cálida, a vece’, omo braza enzendía
profunda omo’el pozo del arma,
dehnuda cual la pie’ d’un niño tritte.


Zin ella el ehpejo no mohtraría mi rohtro,
no tendrían calo’ mi’ mano’ al tocate,
no zabría pazaro’ er tehtigo
de mi’umilde carrera po’la tierra.



ZON ELLA’, LA’ PALABRA’

Me bisten, me dehpluman,
ponen zobre mi lengua un belo pudorozo,
me dehpohan der zueño y me probeen de ala’.

Zon toa mi fortuna,
en zu búhqueda, cruzo lo’ océano’
la’ compro pol’los zoco’; la’ cara’, la’ humirde’,
regateo por ella’,
ze la’ robo a la’ madre’
y a lo’ niño’ inquieto’.

La’ dizeco y rebiben,
ze m’ehcapan y zufro.

Buelbo loca a buhcarla’,
a arrancal’la’ del lesho
onde ziempre dormitan.

La’ ordeno y ze ríen,
la’ nombro y ze confiezan,
ziempre acuden a mí,
lenta’ e inoportuna’,
ando ya no acen farta.

O me llevan a terreno’ pantanozo’,
ponen mi pie n arena’ mobediza’,
y ze dan a la fuga
como zeres inútile’.



TEMBLO’

Zi mi vo’ no tubiera zonido’
zi no z’articularan –milagro o brujería
mi’ penzamiento’ n fonema’,
con zu cola y zu’ pata’
-animale’ mu bibo’-.

Zi nuestra’ concecione’
der mundo puieran trahladarze
zin lenguahe, bola’ como’una briza
zin trahporte que zu forma limite,
zi huera un mar zin horizonte,
uniberso’infinito
zin límite ni traba’,
zi puiera mohtrate
-zin bergüenza- cómo late mi arma.


Zi no m’iciera farta
dedicate la via pa que lo comprenda’,
derrama’ tanta tinta,
berte’ en uno’ trazo’ diminuto’
toa’ehta inmenzida’ que me dehborda.

Zi acazo yo puiera,
aunque fuera un ittante,
leer n la’ entraña’
er temblo’ primihenio
que –d’amo’ o de muerte-trasforma a lo’umano’,
podría asegúrate
-zin mieo a quibocamme de
que tos ablamo’
-en er fondo der magma que no’ late
una y la mihma lengua.




BRAZA ENCENDIDA

PREJUICIOS

Se creen que el andaluz es muy sencillo
esta forma de hablar que consideran
lengua zopenca de los labradores

Que sordos insensibles a la música
la música fluvial
que cruza este mi acento,
la acequia que horadan
los siglos de mi idioma

Mi lengua es una azada,
no lo niego,
con la abro los surcos
donde planto mi sangre,
pero también es pincel de los más finos
paleta de color interminable,
es cárcel,
es cielo,
es fuego donde mana la poesía

Mi lengua la adornaron
de caireles los moros,
la vistieron de seda,
fina como la luz,
la llenaron de agua
que discurre en los cauces
sonoros de las sílabas
que nunca separamos

Yo bebo diariamente
de ese cauce inviolado
que viene de muy lejos
arrastrando jazmines,
algunas hojas secas
y flores del almendro

Mi lengua también tiene
un algo de gitana
cuando la atizas corre
como caballo libre
al amor de la lumbre
se ha forjado su temple
no está hecha de cristal ni porcelana
sino de cuero duro y maleable,
son extraños los viajes
donde me lleva a veces
tan pronto me hace rey de los delirios
como cae su estela
en la melancolía

Diría que al hablar oigo sonar su guitarra
cálida a veces como braza encendida
profunda como el pozo del alma,
desnuda cual piel de niño triste

Sin ella el espejo no mostraría mi rostro,
no tendrían calor mis manos al tocarte,
no sabría pasaros el testigo
de mi humilde paso por la tierra



SON DE ELLAS, LAS PALABRAS

Me visten, me despluman,
ponen sobre mi lengua un velo pudoroso,
me despojan del sueño y me proveen de alas

Son toda mi fortuna,
en su búsqueda cruzo los océanos
las compro por los zocos, las caras, las humildes,
regateo por ellas,
se las robo a las madres
y a los niños inquietos

Las diseco y reviven,
se me escapan y sufro

Vuelvo loca a buscarlas,
a arrancarlas del lecho
donde siempre dormitan

Las ordeno y se ríen,
las nombro y se confiesan,
siempre acuden a mí,
lentas e inoportunas,
cuando ya no hacen falta

o me llevan a terrenos pantanosos
ponen mi pié en arenas movedizas
y se dan a la fuga como seres inútiles



TEMBLOR

Si mi voz no tuviera sonidos
si no se articularan -milagros o brujería
mis pensamientos en fonemas,
con su cola y sus patas
animales muy vivos-

Si nuestras concepciones
del mundo pudieran trasladarse
sin leguaje, bolas como una brisa
sin transporte que su forma limite,
si fuera un mar sin horizonte,
universos infinitos
sin límite ni trabas,
si pudiera mostrarte
-sin vergüenza- como late mi alma.

Si no me hiciera falta
dedicarte la vida para que lo comprendas,
derramada tanta tinta,
verter en unos trazos diminutos
toda esta inmensidad que me desborda

Si acaso yo pudiera,
aunque fuera un instante,
leer en las entrañas
el temblor primigenio
que de amor o de muerte transforma a los humanos,
podría asegurarte
sin miedo a equivocarme
que todos hablamos
en el fondo del magma que nos late,
una y la misma lengua


Amaya Blanco García

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